Estoicismo y la terapia cognitivo conductual: aprender a distinguir lo que sí depende de ti

Estoicismo y la terapia cognitivo conductual: aprender a distinguir lo que sí depende de ti

“Aprovecho esta oportunidad, presentando mi caso a diario en mi propia corte. Cuando se ha ido la luz y mi esposa ha callado, consciente como está de mi hábito, examino todo mi día, repasando lo que he hecho y dicho. No me oculto nada, no paso nada por alto. No tengo nada que temer de mis errores cuando puedo decir: ‘Mira que no hagas esto más. Por el momento, te perdono.’” – Séneca

 

El estoicismo es una filosofía práctica originada en la antigua Grecia que propone una idea fundamental: aprender a distinguir entre aquello que podemos controlar y aquello que no.

No significa dejar de sentir, ni no esforzarse en mejorar o soportarlo todo en silencio. Significa reconocer que, aunque no siempre podemos elegir lo que sucede, sí podemos trabajar en la manera en que respondemos ante lo que sucede.

Esta perspectiva tiene puntos de encuentro importantes con la Terapia Cognitivo-Conductual (TCC). Aunque el estoicismo es una filosofía y la TCC es un enfoque de psicoterapia basado en evidencia, ambos conceden importancia a la relación entre nuestras interpretaciones, emociones y conductas.

La TCC, por ejemplo, nos ayuda a identificar pensamientos automáticos, cuestionar interpretaciones poco realistas y desarrollar respuestas más adaptativas. El estoicismo, por su parte, nos invita a preguntarnos qué parte de una situación depende realmente de nosotros.

Por eso, ante una dificultad puede ser útil detenernos y preguntar:

¿Qué ocurrió?
¿Qué estoy pensando sobre lo ocurrido?
¿Qué depende de mí en este momento?

No se trata de pensar positivamente a la fuerza, sino de aprender a pensar con mayor claridad.

A continuación, revisaremos ocho principios estoicos y su posible aplicación a la vida cotidiana. Estos principios pueden servir como punto de partida para observar nuestros pensamientos, emociones y conductas ante distintas situaciones, identificar aquello que depende de nosotros y valorar respuestas más flexibles y adaptativas, en relación con algunas herramientas de reflexión utilizadas en la Terapia Cognitivo-Conductual.

Ocho principios estoicos para la vida cotidiana

1. Distingue lo que depende de ti

Es imposible controlar las decisiones, opiniones o reacciones de otras personas. Sí puedes decidir cómo actuar, qué límites establecer y qué respuesta dar.

Tu energía es más útil cuando la diriges hacia aquello sobre lo que puedes actuar.

2. Examina tus pensamientos

No todo pensamiento es un hecho.

Ante pensamientos como “seguramente me rechazan” o “esto es insoportable”, podemos detenernos y preguntarnos qué evidencia tenemos y si existe otra interpretación posible.

Esta forma de cuestionamiento tiene una clara conexión con el trabajo cognitivo de la TCC.

3. Acepta la realidad que no puedes cambiar

Aceptar no significa rendirse sin haber probado muchas alternativas anteriormente. Sino reconocer que algo ocurrió o está ocurriendo para poder decidir qué hacer a partir de esa realidad, en lugar de gastar toda nuestra energía luchando mentalmente contra ella.

4. Concéntrate en lo que puedes hacer hoy

La preocupación suele llevarnos constantemente al futuro.

Preguntarte “¿qué puedo hacer hoy?” transforma una preocupación abstracta en una acción concreta.

5. Actúa de acuerdo con tus valores

El estoicismo daba un lugar central a la virtud.

Para los estoicos, la virtud no significa ser una persona «perfecta» o moralmente impecable. Se refiere a la excelencia del carácter: aprender a juzgar mejor las situaciones y actuar de manera coherente con principios racionales.

Tradicionalmente se habla de cuatro virtudes cardinales:

  • Sabiduría (sophia): distinguir lo que es bueno, malo o indiferente y juzgar correctamente.
  • Justicia (dikaiosynē): actuar de manera justa con los demás y reconocer nuestra responsabilidad como parte de una comunidad.
  • Templanza (sōphrosynē): regular deseos, impulsos y placeres, evitando los excesos.
  • Valentía (andreia): afrontar dificultades, pérdidas, miedo o dolor sin abandonar aquello que consideramos correcto.
6. Aprende a tolerar la incomodidad

Sentir miedo, ansiedad o tristeza no significa necesariamente que debamos evitarlo a toda costa. A veces podemos sentir incomodidad y, aun así, hacer lo que consideramos importante.

7. Recuerda que una emoción no es una orden

Las emociones son experiencias importantes que podemos escuchar y comprender, pero no siempre tenemos que actuar de acuerdo con ellas.

Podemos sentir enojo y elegir no responder impulsivamente. Del mismo modo, podemos sentir miedo y decidir avanzar.

8. Revisa tu día y aprende de él

La reflexión diaria permite identificar qué hicimos bien, qué necesitamos mejorar y qué podemos hacer diferente la próxima vez.

El objetivo no es juzgarnos, sino aprender de nuestra propia experiencia.

Las tres preguntas de Séneca para terminar el día

“La persona que no revisa su día, no aprende de él.

Y la persona que no aprende de su día lo repite mañana“.

Marco Aurelio

Al final del día, tómate cinco minutos a solas y hazte estas tres preguntas en un diario o mentalmente:

1. ¿Qué hice bien hoy?

Reconoce una decisión, conducta o esfuerzo del que puedas sentirte satisfecho(a). No necesitas haber tenido un día perfecto.

2.¿En qué me equivoqué hoy?

Identifica algo concreto sin convertirlo en un juicio sobre tu valor personal.

No es lo mismo pensar “soy un desastre” que reconocer “reaccioné impulsivamente y mañana quiero intentar responder de otra manera”.

3. ¿Qué puedo hacer mejor mañana?

Elige una acción concreta que esté bajo tu control.

No necesitas resolver toda tu vida antes de dormir. Basta con identificar el siguiente paso que sí puedes dar.

Una filosofía para vivir con mayor claridad

El estoicismo no propone una vida sin emociones ni dificultades. Propone aprender a relacionarnos de otra manera con ellas.

La TCC comparte una idea compatible: no siempre podemos controlar lo que pensamos o sentimos, pero podemos aprender a observarlo, cuestionarlo y elegir nuestras conductas con mayor conciencia.

Tal vez una de las preguntas más útiles para llevar contigo sea:

“Esto que me preocupa, ¿depende de mí?”

Si la respuesta es sí, busca qué puedes hacer. Si la respuesta es no, trabaja en soltar aquello que no puedes controlar y dirige tu atención hacia lo que sí está en tus manos.

Porque una vida más equilibrada no consiste en controlar todo lo que ocurre, sino en aprender a responder de manera más consciente ante aquello que la vida pone frente a nosotros.

Si te interesó el tema, puedes seguir leyendo el artículo El diccionario estoico. También puedes descargar el libro número 20 y 21 en la sección de crecimiento personal de nuestra biblioteca o puedes ir a la galería de imáganes y fotos y encontrar la imagen sobre lo que está bajo mi control y lo que está fuera de mi control.

Para agendar una cita haz clic en el botón.

Agendar cita

No olvides descargar gratuitamente el cuaderno de trabajo Las tres preguntas de Séneca.

Descarga el cuaderno de trabajo

Referencias

Marco Aurelio. (1977). Meditaciones. Gredos.

Holiday, R., Hanselman, S., & Trejo, A. (2017). Estoicismo cotidiano: 366 reflexiones sobre la sabiduría, la perseverancia y el arte de vivir. Océano.

https://elestoico.com/meditaciones-1/

 

 

 

0 comentarios

REDES SOCIALES

SUSCRÍBETE AHORA

Post recientes

Categorías