¿CÓMO ELABORAR MI PLAN DE EMERGENCIA EMOCIONAL?
En la vida atravesamos situaciones que nos desbordan: crisis de ansiedad, episodios de tristeza intensa, pensamientos intrusivos o momentos en los que sentimos que perdemos el control. En esos instantes es común que la mente se bloquee y sea difícil tomar decisiones saludables. Por eso, contar con un Plan de Emergencia Emocional es una estrategia clave para tu autocuidado y bienestar.
Un plan de emergencia emocional es un documento personal, práctico y accesible, que funciona como una guía paso a paso para ayudarte a regularte cuando atraviesas una crisis. No sustituye a la terapia, pero sí complementa el proceso y fortalece tu capacidad de afrontamiento.
¿Cómo se utiliza el plan de emergencia emocional?
- El plan debe estar escrito y accesible, ya sea en tu celular, en tu libreta de terapia o una hoja visible en casa. Además, puedes incluirlo impreso en tu botiquín emocional.
- Se activa en cuanto notes las señales de alarma, entonces lo lees detenidamente y vas siguiendo cada paso hasta que comiences a notar que te estás estabilizando.
- La práctica constante lo hace más efectivo: cuanto más lo uses, más automático será tu autocuidado.
- Tienes que realizarlo a consciencia y tomarle la debida importancia.
Beneficios de tener tu plan
- Te brinda seguridad y estructura en momentos de caos.
- Refuerza tu autonomía emocional.
- Facilita la comunicación con tus seres queridos y tu terapeuta.
- Te ayuda a salir más rápido de una crisis sin sentirte sola(o) o desbordada(o).
¿Qué incluye un plan de emergencia emocional?
1.Autoevaluación: señales de alarma
Reconoce las primeras señales que te indican que necesitas activar tu plan. Estas pueden ser físicas, emocionales o mentales (por ejemplo: palpitaciones, pensamientos repetitivos, llanto, irritabilidad).
Puedes guiarte con las siguientes preguntas:
- ¿Qué siento cuando comienzo a estar mal?
- ¿Qué emociones aparecen en mí? Recuerda la rueda de las emociones.
- ¿Con qué intensidad lo siento (del 1 al 10)? Recuerda el termómetro emocional.
- ¿Qué señales físicas noto en mi cuerpo?
- ¿Qué pensamientos suelen aparecer en mi mente?
- ¿Cuándo debo buscar ayuda profesional de inmediato?
- ¿Qué señales me indican que necesito un plan más fuerte?
- Identificación de detonantes
Cada crisis o malestar intenso suele estar precedido por un detonante, es decir, algo que activa o intensifica la emoción. Reconocerlos te ayudará a estar preparada(o) y a prevenir o gestionar el malestar antes de que aumente.
Puedes guiarte con estas preguntas:
- ¿Qué suele detonar que me sienta así?
- ¿Hay personas, lugares o recuerdos que activan este malestar?
- ¿Qué cosas me hacen sentir más vulnerable?
- ¿Cuáles son las condiciones del entorno que lo detonan?
- ¿Hay algo específico que identifique como causa de un malestar significativo?
- Identificación de lo que podríamos evitar
Ya que hemos identificado qué detonantes existen, ahora vamos a determinar las conductas que de alguna manera nos ponen en riesgo o un poco más vulnerables. Para no estresarnos más, propongamos que por este momento que atravieso ahora voy a evitar algunas cosas, situaciones, personas, temas, actividades, acciones específicas, sustancias, sensaciones, etc.
Puedes apoyarte de las siguientes preguntas para desarrollar este apartado.
- ¿Qué necesito evitar en esos momentos (redes sociales, personas, temas, discusiones, alcohol, trabajo excesivo, drogas, compras, etc.)?
- ¿Específicamente qué sustancias, alimentos o bebidas debo evitar?
- ¿Específicamente qué personas debo evitar por el momento?
- ¿Qué acciones debo evitar? Por ejemplo, salir corriendo porque estoy un poco alterado(a) y puede ser peligroso, o consumir azúcar, comer en exceso, cortarme, golpear objetos, manejar a alta velocidad, comprar compulsivamente, jugar juegos de azar, gritar, insultar, agredir, drogarme….
- ¿Qué situaciones debo evitar por el momento?
- ¿Qué pensamientos o hábitos me sabotean?
- Estrategias de autocontrol inmediato
Cuando notes que la emoción comienza a intensificarse, piensa en qué puedes hacer en los primeros minutos para recuperar la calma.
Responde estas preguntas:
- ¿Qué puedo hacer en los primeros 5 minutos para bajar la intensidad de la emoción?
- ¿Qué técnicas me han funcionado antes (respirar, escribir, caminar, escuchar música, etc.)?
- ¿Qué frases me puedo repetir a mí misma para tranquilizarme?
Puedes también considerar incluir:
- Técnicas de respiración o relajación.
- Ejercicios de anclaje en el presente (grounding): por ejemplo, 5 cosas que ves, 4 cosas que tocas, 3 cosas que escuchas, 2 cosas que hueles y 1 cosa que saboreas.
- Frases de calma o recordatorios personales: “Esto es temporal”, “Ya he superado momentos difíciles antes”.
- Actividades de apoyo y de autocuidado.
- Actividades de apoyo y de autocuidado
Cuando atravieses un momento difícil, contar con recursos preparados de antemano puede ayudarte a recuperar la calma y regular tus emociones.
Puedes responder:
- ¿Qué actividades simples puedo hacer para distraerme y cuidar de mí (bañarme, tomar té, salir al sol, abrazar a alguien)?
- ¿Qué rutinas me ayudan a mantenerme más estable?
Puedes incluir:
- Acciones de autorregulación: haz una lista de las actividades que te funcionan para sentirte mejor. Pueden ser escuchar música tranquila, escribir, caminar, tomar una ducha tibia, abrazar una almohada, meditar o practicar respiración profunda, hablar con alguna amistad o familiar, ver una película, hacer manualidades…
- Prepara tu botiquín emocional para usarlo en esos momentos: consigue una caja de cartón la cual puedes decorar, o puede ser una cesta o caja de plástico, y en ella guarda objetos que te reconforten. Puedes incluir todo aquello que a través de los sentidos te devuelva paz y te ancle al presente, así como también estímulos visuales y emocionales como fotografías y cartas, y objetos para distraerte o concentrar tu atención en algo menos estresante.
- Recursos internos
En los momentos de crisis es fundamental recordar que dentro de ti ya existen herramientas que pueden sostenerte. Reconocer tus fortalezas y aprendizajes previos te da seguridad y confianza para afrontar lo que estás viviendo. Escribe tus fortalezas y tus recursos internos, puedes basarte de las siguientes preguntas:
- ¿Qué fortalezas personales puedo recordar de mí misma(o) en esos momentos?
- ¿Qué situaciones difíciles ya he superado que me demuestran que puedo salir adelante?
- ¿Qué valores quiero cuidar, aunque esté en crisis?
- Compromisos personales
- Escribe un recordatorio de por qué quieres estar bien (tu familia, tus metas, tu autocuidado, tus mascotas…).
- Escribe una lista de motivos para seguir adelante cuando tu mente se enfoque solo en la dificultad.
- Red de apoyo
Escribe una lista de personas de confianza a quienes puedas llamar o enviar un mensaje cuando te sientas mal. Incluye sus nombres y teléfonos. Incluye el contacto de tu psicólogo (a) (Martha Rovirosa 9933923204).
- ¿A quién puedo llamar o mandar mensaje cuando me siento mal?
- ¿Quiénes me escuchan sin juzgarme?
- ¿Qué persona me transmite paz y calma?
- Otros recursos profesionales
- Médicos(as) u otros(as) profesionales que te acompañan en tu proceso.
- Números de emergencia disponibles en tu ciudad para atención en crisis en caso de ideas suicidas. (Número de la vida en CDMX) .
- 📱 Línea de la Vida: 800 911 2000
- ☎️ SAPTEL (CDMX): 800 472 7835
- 📲 Chat en WhatsApp de consejo ciudadano (CDMX): 55 55335533
✨ ✨ ✨Si aún no cuentas con tu Plan de Emergencia Emocional, en terapia podemos diseñarlo juntos(as) y adaptarlo a tus necesidades. Es una herramienta sencilla pero poderosa, que puede marcar la diferencia en los momentos más difíciles.






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