El mayordomo y las berenjenas – Fábula de Esopo sobre integridad y criterio

El mayordomo real y las berenjenas

Esopo

La fábula del mayordomo y las berenjenas, atribuida a Esopo, expone con ironía una conducta frecuente: renunciar al propio criterio para agradar a quien detenta el poder.

Había una vez un mayordomo real que, por sus muchos méritos e innumerables habilidades, llegó a convertirse en el favorito de la corte. Nunca perdía ocasión para poner en evidencia, delante de sus seguidores, los métodos que funcionaban dentro del palacio.

Un día, cuando el rey se hallaba excepcionalmente hambriento, le prepararon unas deliciosas berenjenas. El monarca quedó tan satisfecho que ordenó que, a partir de ese momento, se le sirvieran todos los días con el desayuno.

—Dígame, mayordomo real, ¿acaso no son las mejores hortalizas del mundo? —preguntó el rey.

—Evidentemente que sí, majestad, estas son las mejores hortalizas del mundo —respondió el mayordomo real.

Cinco días después, cuando las berenjenas ya estaban servidas, el rey gritó malhumorado:

—¡Alejen de mi vista estas asquerosas hortalizas! No he comido cosa peor en mi vida, las detesto, son indigestas.

—Tiene razón, toda la razón, majestad —afirmó el mayordomo real—. Las berenjenas son las peores hortalizas del mundo.

El rey, desconcertado por estas palabras tan contradictorias, preguntó:

—No entiendo, mayordomo real. Hace menos de una semana afirmaste que estas hortalizas eran las mejores del mundo. ¿Por qué ahora dices lo contrario?

—Porque estoy al servicio del rey, no al servicio de las hortalizas —contestó el mayordomo real con serenidad.

 

Moraleja:

Abandonar nuestras habilidades y valores nos convierte en personas que sólo siguen la corriente, perdiendo profesionalismo, ética y responsabilidad. La verdadera satisfacción y éxito profesional provienen de cultivar nuestras capacidades, aprender constantemente y actuar con integridad.

 

Lección profesional:
Un puesto o responsabilidad no se sostiene sólo por haber llegado allí; requiere crecimiento continuo, esfuerzo y aplicación de habilidades y conocimientos. No basta con aparentar prudencia o conformidad; el profesionalismo implica evolucionar, seguir aprendiendo y contribuir activamente al desarrollo propio y de la organización.
Si te interesa otra fábula clásica, puedes leer El astrólogo que cayó en un pozo de Esopo.

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