El maestro y el burro
En un pequeño pueblo, el maestro era el único que tenía un burro. Gracias a él podía desplazarse de un lugar a otro y realizar su trabajo. Como era el único animal de carga de la comunidad, los vecinos acudían con frecuencia a pedirlo prestado.
Con el paso del tiempo, el burro fue utilizado tanto que terminó enfermando. Preocupado por su estado, el maestro decidió no volver a prestarlo durante una temporada.
Pensó que, si alguien se lo pedía, respondería que ya lo había prestado.
Aquella misma mañana, a las diez, un vecino llamó a su puerta.
—Maestro, ¿podría prestarme el burro?
—Lo siento mucho —respondió el maestro—. Ya se lo llevaron muy temprano. A estas horas debe estar lejos del pueblo.
—Qué lástima. Será en otra ocasión.
En ese preciso instante, desde el establo se escuchó un fuerte rebuzno.
El vecino sonrió y dijo:
—Maestro, ¿Cómo dice que el burro está lejos si acabo de escucharlo?
El maestro, sin perder la compostura, respondió:
—Qué falta de respeto la tuya. Dime una cosa: ¿a quién vas a creer, al burro o a mí?
Moraleja
La verdad no depende de quién la afirma, sino de la evidencia que la respalda.
Lección profesional
Las decisiones profesionales deben basarse en hechos verificables y evidencia objetiva, no en la autoridad, la jerarquía o las opiniones.
¿Quieres seguir leyendo? Puede ser una artículo de la sección de psicoeducación como Miedo al rechazo o si lo prefieres otro cuento de la sección de Metáforas: Naranjas para el personal.
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Referencias
Jaramillo, J. (2005). Formación de campeones. Grijalbo.






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