Un hombre entró en un restaurante, se sentó y, al mirar a su alrededor, notó que su compañero tenía… ¡un plátano en la oreja!
Lo observó un momento, perplejo, y pensó: “¿Debería decirle algo? No, no es asunto mío”.
Pero la imagen le resultaba tan desconcertante que, tras un par de horas, no pudo resistirse:
—Perdona —le dijo—, tienes un plátano en la oreja.
—¿Qué? —respondió el compañero.
—¡Que tienes un plátano en la oreja! —repitió, un poco más fuerte.
—¿Cómo dices? —insistió el otro.
Finalmente, el hombre gritó:
—¡Tienes un plátano en la oreja!
A lo que su amigo respondió:
—¡Tendrás que hablar más alto porque tengo un plátano en la oreja!
Moraleja: Antes de hablar más alto, asegúrate de que hay alguien dispuesto a escuchar.
Lección laboral: Escuchar con apertura es clave para crecer como líder, como equipo y como empresa.






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