El secreto de la boticaria
Autora: Sarah Penner
Año: 2021
Una novela sobre secretos, poder femenino y apoyo entre mujeres
Esta novela me sorprendió gratamente. No esperaba mucho de ella, pero logró atraparme: la leí en dos noches, mientras otros libros siguen esperando a que los termine. Es ideal para un fin de semana en el que quieras desconectarte del mundo, de los pendientes, de los problemas reales. Es una lectura fácil, llena de intrigas y con un toque de magia que la hace especial.
Nadie me la recomendó. Simplemente la encontré y decidí leerla. La historia entrelaza las vidas de dos mujeres separadas por 200 años. Me gustó que, a diferencia de muchas novelas que se vuelven predecibles, aquí casi todas mis conjeturas fallaron. La autora se esmera por no dejar cabos sueltos (a veces incluso en exceso), lo cual puede sentirse innecesario, pero se agradece la claridad.
Spoiler alert. Una de las tramas narra la historia de una mujer contemporánea que, tras una ruptura amorosa, encuentra un frasquito antiguo y decide investigar su origen. Así descubre a una boticaria de la Londres de hace dos siglos, quien preparaba venenos para ayudar a mujeres víctimas de violencia, abuso, traición o sometimiento.
Técnicamente, era una asesina serial que nunca conocía a sus víctimas directas, pero las mujeres sabían que podían contar con ella. Con hierbas, escarabajos, pociones, huevos y pudín de frambuesa, no dejaba rastros… hasta que algo sale mal.
Lo más perturbador del libro es, sin duda, el tema de los asesinatos. Pero no es un libro de desarrollo personal, y aunque la autora intenta dar peso a la culpa y al arrepentimiento de la boticaria, lo que más destaca es el lazo entre mujeres: la sororidad, la complicidad, el cariño, la protección. Eso fue lo que más me gustó.
La ambientación también es maravillosa: la botica escondida, la leña crepitando, los olores a hierbas, la alquimia femenina. Me habría encantado que no insistiera tanto en los clichés de mujeres que sufren por amor o por no poder ser madres, pero incluso esos temas encuentran su lugar en la historia.
Comparto este fragmento que me pareció significativo:
«Necesito decidir pensando en mí. Necesito priorizarme. No pensar en tu carrera profesional, en nuestro bebé, en la estabilidad y en lo que todos los demás quieren de mí.»
Me quedé pensando: ¿cuántas mujeres somos hoy una especie de brujas? ¿Y cuántas necesitamos una bruja en el camino que nos dé una pócima mágica para despertar?
Si la lees, me platicas. Tal vez terminemos siendo socias de una botica. 😉![]()







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